{"id":185,"date":"2022-10-14T02:49:31","date_gmt":"2022-10-14T02:49:31","guid":{"rendered":"https:\/\/circulosclinicos.cl\/?p=185"},"modified":"2023-07-16T02:40:51","modified_gmt":"2023-07-16T02:40:51","slug":"lo-masculino-y-el-sufrimiento-por-el-poder","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/circulosclinicos.cl\/?p=185","title":{"rendered":"Lo masculino y el sufrimiento por el Poder"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; admin_label=\u00bbsection\u00bb _builder_version=\u00bb4.16&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_row admin_label=\u00bbrow\u00bb _builder_version=\u00bb4.21.0&#8243; background_size=\u00bbinitial\u00bb background_position=\u00bbtop_left\u00bb background_repeat=\u00bbrepeat\u00bb width_tablet=\u00bb\u00bb width_phone=\u00bb85%\u00bb width_last_edited=\u00bbon|phone\u00bb max_width=\u00bb1079px\u00bb max_width_tablet=\u00bb1079px\u00bb max_width_phone=\u00bb85%\u00bb max_width_last_edited=\u00bbon|phone\u00bb custom_margin=\u00bb|||2px|false|false\u00bb custom_margin_tablet=\u00bb|||2px|false|false\u00bb custom_margin_phone=\u00bb|||-18px|false|false\u00bb custom_margin_last_edited=\u00bbon|phone\u00bb custom_padding=\u00bb|||0px|false|false\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.16&#8243; custom_padding=\u00bb|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb custom_padding__hover=\u00bb|||\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_text admin_label=\u00bbText\u00bb _builder_version=\u00bb4.21.0&#8243; background_size=\u00bbinitial\u00bb background_position=\u00bbtop_left\u00bb background_repeat=\u00bbrepeat\u00bb width=\u00bb130%\u00bb max_width=\u00bb130%\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creo que hablar sobre poder y masculinidad en estos tiempos es una oportunidad para reflexionar sobre las propias implicancias y mirar en conjunto esta construcci\u00f3n colectiva y subjetiva.\u00a0 Hablar de poder y masculinidad se hace inevitablemente desde la propia vereda, desde la propia implicancia hist\u00f3rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ello, creo que tambi\u00e9n es una oportunidad para que poco a poco, paso a paso vayamos repensando qu\u00e9 es lo masculino y c\u00f3mo est\u00e1 implicado con el poder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo anterior es importantes, pues, si bien \u201clo masculino\u201d aparece en la historia como due\u00f1o de muchos de los <em>privilegios (fuera de la ley, de la norma)<\/em>, a su vez, hay un costo, un residual<strong>: una larga historia de carencias<\/strong>. Es decir, lo masculino tiene privilegios \u2013es irrefutable-, pero tambi\u00e9n carencias, las cuales por lo general no est\u00e1n visibilizadas, lo que convierte a lo masculino\u2013aunque no se vea a simple vista, digamos al mirar m\u00e1s en lo profundo- que quien encarna lo masculino es un sujeto sufriente y atrofiado, por lo menos en la construcci\u00f3n occidental de lo masculino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, me atrevo a pensar que estos privilegios y estas atrofias son producto del poder y de la violencia que es inmanente a \u00e9ste. En otras palabras, hay un padecimiento del poder y lo masculino no ha escapado a ello.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Considero leg\u00edtima la tesis de que el poder y la violencia son sin\u00f3nimos, pues el poder genera a partir de las relaciones, diferentes estrategias de conductas y condicionamientos sociales, que suelen pasar desapercibidos, pero que son muy violentos. Hay una acci\u00f3n del poder que produce sometimiento soslayado, el cual no se ve, pero se padece.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me gustar\u00eda ilustrar estos aspectos mencionados, con una experiencia real y para ilustrarlo les propongo un ejemplo de una vivencia que tuve hace muchos a\u00f1os\u2026 Por all\u00e1 entonces, cuando era estudiante de psicolog\u00eda me encontraba esperando la locomoci\u00f3n colectiva en la parada. Hab\u00edan muchas personas y un joven de m\u00e1s o menos mi edad le propina una bofetada a su pareja un poco m\u00e1s joven que \u00e9l.. la escena es muy inc\u00f3moda, todos\/as quedamos perplejos. En un arranque de defensor de las mujeres (n\u00f3tese que hoy no pondr\u00eda el acento en que era mujer, esto es una se\u00f1al de c\u00f3mo hemos ido mudando el lenguaje) le digo: \u201cpor qu\u00e9 le pegas?&#8230; no puedes pegarle a otra personas menos a tu pareja\u201d. Hasta ah\u00ed todo perfecto, las personas alrededor asentaron la cabeza conforme con mi exhortaci\u00f3n, pero acto seguido, la joven me increpa fuertemente con un tono de convicci\u00f3n absoluta: \u201c\u00bfoie qu\u00e9 te metis si \u00e9l es mi pareja? Esta afirmaci\u00f3n de la joven me dej\u00f3 sin palabras, no supe qu\u00e9 decir. Algo de esta escena se me inscribi\u00f3 como pregunta escrita a fuego. \u00bfqu\u00e9 es la violencia?.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La violencia se puede entender de varias maneras pero una de ellas es la que hace una distinci\u00f3n entre <strong><em>agresi\u00f3n y violencia<\/em><\/strong>. As\u00ed diremos entonces, que la agresi\u00f3n a diferencia de \u00e9sta, se da entre iguales, o sea la relaci\u00f3n es de sujeto a sujeto, se establece una relaci\u00f3n horizontal (por ejemplo: dos animales que pelean por el territorio. Cuando uno de los dos se sabe perdedor se retira, y el otro vencedor deja de agredir). Pues bien, <strong>en la violencia, sucede justo lo contrario<\/strong>, en ella no hay escapatoria, la relaci\u00f3n no es de sujeto a sujeto, sino que de sujeto a objeto. La relaci\u00f3n, por lo tanto, lejos de ser horizontal, es vertical. En esta din\u00e1mica, el sujeto queda anulado, es decir, se anula su cualidad de \u201cser\u201d. No puede escapar a ella, sufre opresi\u00f3n, pero no puede dar cuenta, no hay escapatoria. La \u00fanica forma de escape ser\u00eda igualar la fuerza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Perm\u00edtanme retomar el ejemplo de la escena que les coment\u00e9: \u00bfpor qu\u00e9 alguien puede dar una bofetada a otra persona? \u00bfpor qu\u00e9 alguien puede disponer de otro\/a?. La respuesta es porque el poder a trav\u00e9s de la violencia est\u00e1 actuando (sometiendo, anulando, etc). Ac\u00e1 podemos hacer un par\u00e9ntesis en este tipo de violencia, pues no la sit\u00fao tanto en un problema de la disciplina (de la psicolog\u00eda) sino que del Poder. En efecto, esta verticalidad sobre otro\/a no guarda relaci\u00f3n con que, por ejemplo, el joven que propina el golpe a su pareja no la ame (esto ser\u00eda un problema de los afectos, principalmente psicol\u00f3gico). Entonces si uno le dijera, \u00bfpor qu\u00e9 le pegas, acaso no la amas? El sujeto sin lugar a dudas responder\u00eda: \u00bfPor qu\u00e9 dices que no la amo? La amo con todo mi coraz\u00f3n, pero ella es m\u00eda. Y ac\u00e1 aparece el problema del territorio, de la propiedad privada, en \u00faltima instancia del capitalismo. Queda as\u00ed instalado un discurso del abuso y del mal trato: Le pego porque es m\u00eda, ella (o \u00e9l, no importa porque de alguna manera quien violenta tambi\u00e9n es v\u00edctima de este poder) es de mi propiedad privada. La violencia entonces no es tanto una cuesti\u00f3n psicol\u00f3gica, sino que es un problema pol\u00edtico, o sea que del Poder. El discurso de lo masculino act\u00faa negando al otro como sujeto, incluso dando muerte a trav\u00e9s de femicidios, etc. El costo ha sido alto, por ello esto debe cambiar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La masculinidad debe cambiar, pues ella est\u00e1 lejos de ser un lugar de seguridad. Creo necesario abrir la construcci\u00f3n de lo masculino y su subjetividad y junto a esto reconocer que el poder ha generado un sujeto masculino: sufriente, limitado, carenciado y poco integrado. En otras palabras,\u00a0 hay un costo invisibilizado, el cual no permite una realizaci\u00f3n plena, pues quedan muchos puntos ciegos. Estos puntos ciegos, son los mandatos de c\u00f3mo ser hombre, de c\u00f3mo expresar los afectos, de la exigencia de lo viril, hay un mandato donde tenemos que ser el pr\u00edncipe valiente, el que protege y el que rescata, pero adem\u00e1s ser encantador. S\u00f3lo podemos amar a la princesa, qu\u00e9 terrible\u2026 Es decir, el poder genera un dispositivo de c\u00f3mo pensarse y actuar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sumado a lo anterior, todos\/as tenemos m\u00e1s o menos una idea del g\u00e9nero (estamos generalizados) lo que responde a una l\u00f3gica binaria. Esta l\u00f3gica binaria, es decir, hombre o mujer, homosexual o heterosexual, abarca pr\u00e1cticas, discursos, instituciones, valores, creencias, etc. Esta producci\u00f3n binaria del g\u00e9nero implica una desigualdad porque los valores que se le asignan \u00a0al \u201cser hombre\u201d o ser mujer tienen una l\u00f3gica de dominaci\u00f3n. Los que dominan son los que saben, vale decir, se estable una relaci\u00f3n entre el poder y el saber, en este caso en lo que es ser hombre, ser mujer, etc. Incluso se podr\u00eda pensar sobre cu\u00e1l es el saber que produce la psicolog\u00eda, la pedagog\u00eda, la medicina, lo jur\u00eddico, sobre lo que es ser hombre, mujer, y la sexualidad. La pregunta \u00e9tica que surge es desde qu\u00e9 lugar de saber acogemos el dolor de un paciente o el inter\u00e9s de un estudiante. Qu\u00e9 relaci\u00f3n entre saber y poder se establece con otro\/a que solicita ayuda. Esto determina la direcci\u00f3n de la cura o del aprendizaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este discurso de saber sobre lo masculino entonces, ha generado una construcci\u00f3n subjetiva pero tambi\u00e9n colectiva de c\u00f3mo ser y de qui\u00e9n ser. Resultando como ya lo he expuesto, en un sujeto masculinizado atrofiado pero, \u00a0adem\u00e1s \u2013y muy importante- quedando vulnerable en un sufrimiento silenciado el cual se transforma en v\u00ednculos y relaciones cuya expresi\u00f3n pueden ser la violencia f\u00edsica, verbal, violencia en y de las instituciones, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo tanto, hay que abrir este aspecto de la construcci\u00f3n de esta subjetividad de sujeto masculino que dado el lugar social que le ha tocado ocupar queda limitado, truncado, lo que implica dificultades para encontrarse integralmente y no disociadamente. Llevar esta tarea, es muy dif\u00edcil pero es\u00a0 uno de los caminos para que las relaciones no queden afectadas independiente de su g\u00e9nero.<\/p>\n<p>Ps. Mauricio Pizarro Castillo<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Creo que hablar sobre poder y masculinidad en estos tiempos es una oportunidad para reflexionar sobre las propias implicancias y mirar en conjunto esta construcci\u00f3n colectiva y subjetiva.\u00a0 Hablar de poder y masculinidad se hace inevitablemente desde la propia vereda, desde la propia implicancia hist\u00f3rica. 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Es decir, lo masculino tiene privilegios \u2013es irrefutable-, pero tambi\u00e9n carencias, las cuales por lo general no est\u00e1n visibilizadas, lo que convierte a lo masculino\u2013aunque no se vea a simple vista, digamos al mirar m\u00e1s en lo profundo- que quien encarna lo masculino es un sujeto sufriente y atrofiado, por lo menos en la construcci\u00f3n occidental de lo masculino.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, me atrevo a pensar que estos privilegios y estas atrofias son producto del poder y de la violencia que es inmanente a \u00e9ste. En otras palabras, hay un padecimiento del poder y lo masculino no ha escapado a ello.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Considero leg\u00edtima la tesis de que el poder y la violencia son sin\u00f3nimos, pues el poder genera a partir de las relaciones, diferentes estrategias de conductas y condicionamientos sociales, que suelen pasar desapercibidos, pero que son muy violentos. Hay una acci\u00f3n del poder que produce sometimiento soslayado, el cual no se ve, pero se padece.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Me gustar\u00eda ilustrar estos aspectos mencionados, con una experiencia real y para ilustrarlo les propongo un ejemplo de una vivencia que tuve hace muchos a\u00f1os\u2026 Por all\u00e1 entonces, cuando era estudiante de psicolog\u00eda me encontraba esperando la locomoci\u00f3n colectiva en la parada. Hab\u00edan muchas personas y un joven de m\u00e1s o menos mi edad le propina una bofetada a su pareja un poco m\u00e1s joven que \u00e9l.. la escena es muy inc\u00f3moda, todos\/as quedamos perplejos. En un arranque de defensor de las mujeres (n\u00f3tese que hoy no pondr\u00eda el acento en que era mujer, esto es una se\u00f1al de c\u00f3mo hemos ido mudando el lenguaje) le digo: \u201cpor qu\u00e9 le pegas?... no puedes pegarle a otra personas menos a tu pareja\u201d. 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La violencia entonces no es tanto una cuesti\u00f3n psicol\u00f3gica, sino que es un problema pol\u00edtico, o sea que del Poder. El discurso de lo masculino act\u00faa negando al otro como sujeto, incluso dando muerte a trav\u00e9s de femicidios, etc. El costo ha sido alto, por ello esto debe cambiar.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La masculinidad debe cambiar, pues ella est\u00e1 lejos de ser un lugar de seguridad. Creo necesario abrir la construcci\u00f3n de lo masculino y su subjetividad y junto a esto reconocer que el poder ha generado un sujeto masculino: sufriente, limitado, carenciado y poco integrado. En otras palabras,\u00a0 hay un costo invisibilizado, el cual no permite una realizaci\u00f3n plena, pues quedan muchos puntos ciegos. Estos puntos ciegos, son los mandatos de c\u00f3mo ser hombre, de c\u00f3mo expresar los afectos, de la exigencia de lo viril, hay un mandato donde tenemos que ser el pr\u00edncipe valiente, el que protege y el que rescata, pero adem\u00e1s ser encantador. S\u00f3lo podemos amar a la princesa, qu\u00e9 terrible\u2026 Es decir, el poder genera un dispositivo de c\u00f3mo pensarse y actuar.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Sumado a lo anterior, todos\/as tenemos m\u00e1s o menos una idea del g\u00e9nero (estamos generalizados) lo que responde a una l\u00f3gica binaria. Esta l\u00f3gica binaria, es decir, hombre o mujer, homosexual o heterosexual, abarca pr\u00e1cticas, discursos, instituciones, valores, creencias, etc. Esta producci\u00f3n binaria del g\u00e9nero implica una desigualdad porque los valores que se le asignan \u00a0al \u201cser hombre\u201d o ser mujer tienen una l\u00f3gica de dominaci\u00f3n. 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Resultando como ya lo he expuesto, en un sujeto masculinizado atrofiado pero, \u00a0adem\u00e1s \u2013y muy importante- quedando vulnerable en un sufrimiento silenciado el cual se transforma en v\u00ednculos y relaciones cuya expresi\u00f3n pueden ser la violencia f\u00edsica, verbal, violencia en y de las instituciones, etc.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo tanto, hay que abrir este aspecto de la construcci\u00f3n de esta subjetividad de sujeto masculino que dado el lugar social que le ha tocado ocupar queda limitado, truncado, lo que implica dificultades para encontrarse integralmente y no disociadamente. Llevar esta tarea, es muy dif\u00edcil pero es\u00a0 uno de los caminos para que las relaciones no queden afectadas independiente de su g\u00e9nero.<\/p>\r\nPs. 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